
jueves, 2 de septiembre de 2010
ALGO MUY GRAVE VA A SUCEDERLE A ESTE PUEBLO

martes, 31 de agosto de 2010
UN PEZ CON UNA SONRISA
Fish90, es una película de dibujos animados hecha en Taiwan, realizada por el director Jay Shih. La película fue producida por una joven compañía de animación, Original Design and Development Incredible Inc.
Este film, basado en el cuento de Jimmy Liao "A Fish that Smiled at Me", es la conmovedora historia de un hombre solitario que encuentra compañía y consuelo en su pez mascota.
Como dijo el jurado que le otorgó el premio: "Aunque en apariencia simple, el corto nos invita a abrir los corazones hacia la verdad de que so liberas algo, tu también eres libre."
jueves, 26 de agosto de 2010
LOS AMIGOS

martes, 24 de agosto de 2010
LA POBREZA Y LA MUERTE

El señor Aurelio Zumárraga cuenta que hubo una vez cierta viejita cuyo nombre era Pobreza y que vivía en las afueras de la población. En la puerta de su casa había sembrado una mata de huaya y ésta le daba frutos todo el año. Lo que le molestaba a la viejita es que aquel que veía el fruto le daban ganas de comérselo y sin pedirle permiso se subía a la mata y se anolaba las huayas.
Un día, cuando la viejita llegó al centro del poblado, vio que un viejito pedía limosna, pedía aunque sea le dieran algo de comer en vez de unas monedas, pero nadie lo tomaba en cuenta. A la viejita le dio pena verlo en ese estado tan lastimoso y se lo llevó a su casa para darle de almorzar. Cuando el hombrecito terminó de comer, le dijo a la viejita:
—Ahora que ya comí lo que me diste, pídeme lo que quieras,
que yo puedo concedértelo.
—Buen hombre —dijo la viejita—, lo único que quiero es
que le digas a la huaya que no deje bajar al que suba a sus ramas,
hasta que yo lo mande.
—¡Que se cumpla lo que pides! —contestó el viejito y se
fue satisfecho.
La viejita quedó muy complacida al ver que se cumplía la
promesa del viejito. Pasaron muchos años y un día llegó con la viejita el señor de la Muerte, quien le ordenó:
—Ya es tiempo de que vengas conmigo, vieja Pobreza, por
eso te vine a buscar.
Ella pensó rápidamente la forma de deshacerse de la Muerte
y le dijo:
—Me voy contigo, pero primero quiero que bajes unas
huayas para que yo anole.
—Bien, enseguida lo haré —contestó la Muerte.
Se dirigieron al árbol y ya debajo, la viejita le dijo a la Muerte:
—Sube hasta allá en lo más alto, ahí se encuentran las más
grandes y hermosas huayas, de esas quiero.
La Muerte, muy segura de sí misma, trepó a la mata, pero no pudo bajarse. La Pobreza, al ver lo que sucedía, se metió a su casa y se desajenó de todo.
Así pasaron muchos años y la Muerte no llegaba a nadie, aunque se enfermara la persona. Los doctores veían con asombro que la viejita Pobreza no moría aún buscando alguna manera de hacerlo.
Un día, uno de los doctores fue a la casa de la viejita y lo primero que vio fue la mata llena de frutos; se subió para comer algunos y no pudo bajar. En las ramas encontró al señor de la Muerte y le preguntó:
—¿Qué haces aquí?, todos te andan buscando, pues ya
quieren morirse y tú no llegas para llevártelos.
—Mira, lo que pasó fue que esa mentecata de viejita de la
casa me fregó; pues vine a buscarla y la muy taimada me dijo
que se iría conmigo, pero antes le bajara unas cuantas huayas.
Al subir no pude bajarme y aquí me tienes, y todo aquel que se sube, se queda y hasta tú te quedarás —contestó la Muerte.
—Entonces, a eso se debe que no mueran las personas
—dijo el doctor— Lo que debemos hacer es bajar —y empezó
a gritar ¡vengan aquí, vengan aquí, la Muerte está en mi
poder, vengan a verla!
Fue tanto lo que gritó y tan fuerte, que la gente de la población se reunió debajo del árbol.
—Bajen —les decían.
—No podemos, todo el que se sube se queda aquí —contestó
el doctor.
Entonces la gente acordó cortar el árbol para que bajaran el
doctor y la Muerte. Cuando iban a comenzar, se asomó la viejita
Pobreza.
—¿Qué pretenden hacer? Si quieren bajar a los que están
en la mata de huaya, ¿por qué no me lo dicen?
—Discúlpenos —dijeron los ahí reunidos.
La vieja Pobreza se volvió hacia el árbol y le dijo:
—¡Deja que todos bajen!
Cuando todos bajaron, el Señor de la Muerte le dijo:
—Vieja Pobreza, por no dejarme bajar del árbol, ahora tengo
mucho trabajo y no te puedo llevar, otro día será.
Se fue el señor de la Muerte y la Pobreza se quedó en la tierra. Por eso hasta ahora la tenemos con nosotros.
domingo, 8 de agosto de 2010
FELIZ DÍA DEL NIÑO ARGENTINO: LA BOLSA REPLETA DE CUENTOS

viernes, 6 de agosto de 2010
ELVIRA
jueves, 5 de agosto de 2010
CUENTO AL CÓNDOR
En la visión aymara el campo tiene un general calidad y rango de cuerpo vivo: la Santa Madre Tierra, Pachamama, que genera vida: flora, fauna y comunidad humana.
El ayllu representa la comunidad humana y la sallqa, la comunidad de flora y fauna silvestre.
Disfrutemos de este cuento sallqa escrito sobre el cóndor por el niño Adolfo Cruz, 10 años.
Kuntur achilas jilatay,
wtichiri jilatay,
Awti t”ayan t”aysutay,
awti q”anan q”ansutay,
Awtichiri jilatay,
awti ch’uñun ch’unsutay,
janiway jilatay, janiway wiyajirüktati
Awtichirïta jilatay
Maxt’arakipï jilatay, purt’araki
imillirukït staw, jilatay
janiwaya jaqiktati jilatay.
Hermano cóndor, nuestro abuelo,
hermano hacedor de la época del vacío,
Enfriado por el frío del vacío,
Tostado por el calor del vacío,
Hermano hacedor de la época del vacío
Helado por el frío del vacío,
No eres hermano, pues, no eres viajero,
Tú eres hacedor del vacío, hermano,
Pues un joven también llegó, hermano,
dices que tienes jovencitas, hermano,
Pues, no eres gente, hermano.
Extraído de la biblioteca.serindigena.org
